LLegada
al aeropuerto de Sevilla |
Tras más de dos meses
de estancia en la ciudad, el
verano se acaba y los niños
saharauis tienen que regresar
a sus hogares, en pleno corazón
del desierto africano. Ayer
fue el último día
de vacaciones de estos pequeños,
que se despidieron de las que
han sido sus familias durante
estos días y cogieron
el avión desde Sevilla
rumbo a su tierra.
La Asociación Amal-Esperanza,
que desde hace diez años
trabaja para traer a estos niños
a El Puerto, no ha podido hacer
un balance más positivo
de la temporada. Afortunadamente
todo ha salido a pedir de boca,
y es que, según dicen,
de las actividades que en un
principio estabán programadas
se han cumplido todas.
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Además,
este año no se han tenido que
lamentar incidentes. Al contrario
de lo que ha sucedido en épocas
anteriores, esta temporada todos los
niños podrán marchar
hacia los campamentos de Tinduf ya
que no tienen ningún problema
de salud. Sólo se han tenido
que realizar dos intervenciones pero
la recuperación ha sido óptima
y los dos pacientes han podido partir
con el resto de la expedición.
A pesar de ello,
los dirigentes de Amal-Esperanza siguen
denunciando los problemas de anemia
y malnutrición con los que
llegan los pequeños (provocados
por la escasez de variedad de alimentos
en la zona).
Entre las actividades
de las que han podido disfrutar los
niños saharauis destacan la
visita al Centro de Recursos Ambientales,
el acto de bienvenida en el Ayuntamiento
y un día en la empresa Visteón,
que ha subvencionado parte del billete
de avión.
De los 36 niños
que han llegado este año, casi
la mitad habían estado ya en
la ciudad, mientras que algunos, los
de menor edad, abandonaban por primera
vez a sus familias para pisar suelo
gaditano.
La Asociación
Amal-Esperanza de solidaridad con
el pueblo saharaui lleva diez años
trabajando en el programa de Vacaciones
en Paz, y como siempre, sus dirigentes
se muestran encantados de realizar
esta solidaria labor.
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