Han
vuelto a casa los integrantes de la
expedición conjunta de Amal
Esperanza y Afanas a los campos de
refugiados, donde se ha seleccionado
a los diez o doce niños discapacitados
que viajarán a la ciudad la
próxima primavera para ser
diagnosticados e iniciar un tratamiento
específico destinado a mejorar
en algo su calidad de vida
Una experiencia gratificante, pero
a la vez dolorosa. Así resumen
su visita a los campos de refugiados
saharauis en Argelia los miembros
de la expedición conjunta de
Amal Esperanza y Afanas tras su regreso
el domingo pasado, un viaje en el
que han podido comprobar la precaria
asistencia que reciben los menores
discapacitados en pleno desierto y
que ha servido para intentar elegir
a los diez o doce niños con
problemas psíquicos o físicos
que serán diagnosticados en
El Puerto y comenzarán a recibir
tratamiento específico en la
ciudad.
La selección
no ha sido fácil, según
lamenta Milagros de la Cruz, de Amal
Esperanza. El punto central de esta
visita fue el centro de discapacitados
de Ausserd, que intenta acoger y atender
a todos los niños disminuídos
de la wilaya (provincia). Los responsables
de la institución “hacen
lo que pueden con unos medios mínimos”,
indica De la Cruz, dividiendo a los
pequeños en cuatro o cinco
aulas donde una única educadora
dirige talleres básicos de
aprendizaje.
Ahora, el objetivo
de Amal Esperanza y Afanas es llevar
algo de ayuda en este campo específico
al pueblo saharaui, facilitando a
un grupo de menores discapacitados
su desplazamiento hasta El Puerto
para “intentar ofrecerles una
mejor calidad de vida”. Tras
la evaluación inicial de los
niños en el centro de Ausserd
a cargo de la psicóloga de
Afanas, se conformó el grupo
de diez o doce pequeños que
viajarán hasta la ciudad la
próxima primavera, entre marzo
o abril, para ser atendidos durante
aproximadamente un mes. La complicada
selección, no obstante, se
realizó tras esta primera evaluación
del colectivo que se prolongó
más de dos días, y en
función de la mayor especialización
de la asociación portuense
en la asistencia a personas con discapacidad
psíquica.
Concretamente,
en las instalaciones de Afanas este
grupo de chavales serán diagnosticados
y comenzarán a recibir un tratamiento,
no sólo a través de
fármacos, sino también
utilizando diversas técnicas
para fomentar el aprendizaje y el
desarrollo de habilidades de cada
persona. La idea es que los pequeños
puedan continuar avanzando en este
tratamiento cuando vuelvan a sus hogares
en los campos de refugiados saharauis.
Pero eso será
en primavera. Por el momento, las
dos asociaciones han dejado en manos
de los responsables del centro de
Ausserd la cumplimentación
de los trámites previos al
traslado de los niños, desde
los visados hasta la autorización
para viajar con menores. Cumplida
esta primera parte del programa conjunto
de Amal Esperanza y Afanas, los integrantes
de la expedición insisten en
que ha sido “una experiencia
muy positiva”, aunque también
muy dura al encontrarse con un pueblo
que soporta desde hace largos años
unas condiciones de vida extrema.
Ésta es la opinión de
Milagros de la Cruz, que después
de años acogiendo a niños
saharauis durante las vacaciones de
verano, ha realizado su primera visita
a los campamentos en el desierto argelino.
Prestar a estas gentes, aunque sea,
una mínima ayuda es la meta
final de este tipo de iniciativas.
Además
del traslado de los menores hasta
la ciudad, los colectivos participantes
en el programa también constataron
la necesidad de incidir en la prevención
y detección precoz de discapacidades
entre los más pequeños.
Por ello, los expertos de Afanas han
planteado la posibilidad de elaborar
unas guías básicas dirigidas
a las familias, y en especial a las
madres, para que aprendan unas nociones
fundamentales para localizar anomalías
o problemas entre los más pequeños,
con la idea de buscar ayuda, realizar
un diagnóstico y comenzar un
tratamiento adecuado lo más
pronto posible.
En este sentido,
desde Amal Esperanza tampoco se descarta
la posibilidad de plantear un curso
más especializado a cargo de
expertos en discapacidad que se imparta
en los mismos campos de refugiados.
Son, así, muchas las ideas
en marcha y como explica Milagros
de la Cruz comenta “hemos venido
con una carpeta repleta de proyectos”.
De hecho, en
El Puerto la actividad es incesante
en la recogida de alimentos para la
Caravana por la Paz. La vicepresidenta
de Amal Esperanza, Trinidad Domínguez,
explica que el pasado fin de semana
se “cubrieron” los centros
comerciales y grandes supermercados,
y los buenos resultados hacen pensar
que en febrero próximo podrán
superarse los 9.000 kilos de productos
enviados este año. La solidaridad
de El Puerto con esta causa sigue
notándose, sobre todo en Navidad.
Ayudas
al colectivo de mujeres y placas de
energía solar
Los socios de Amal Esperanza aprovecharon
esta última visita para dar
un nuevo impulso a otra iniciativa
solidaria, esta vez dirigida a la
Unión de Mujeres del Pueblo
Saharaui. Concretamente, se han donado
fondos para el arreglo que su local,
que se encontraba en pésimas
condiciones, reformándose así
techos, paredes, ventanas y puertas,
con la idea de recibir más
adelante el material informático
comprometido, con el que podrán
realizar diversos talleres. Uno de
ellos, por cierto, se referirá
a las características y uso
de la energía fotovoltaica,
ya que dentro de poco las cien placas
solares que se pagarán con
la aportación anual del Ayuntamiento
a esta ONG. Por otra parte, también
se ha completado en estos días
la recopilación de material
didáctico donado por Radio
Nacional de España sobre cursos
de español, que se repartirá
también en los campos saharauis.
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