Un
esfuerzo nunca resulta en vano cuando
con él se consigue la felicidad
de un niño. Y más cuando
esa criatura viene de una tierra donde
las penurias se comen con el pan de
cada día.
Entre
los partidarios de esta filosofía
se encuentran los miembros de Amal
Esperanza, una asociación portuense
que lleva más de una década
logrando que las vacaciones de los
pequeños saharauis no se conviertan
en una lucha desigual por la supervivencia.
Como cada año, un nutrido
grupo de representantes infantiles
ha cruzado volando un Estrecho que,
en ocasiones, resulta demasiado ancho
para algunos, y han dado con sus huesos
en una ciudad que les acoge con cariño
y alegría.
Siguiendo con la tradición,
el grueso de estos niños llegó
ayer en un autobús procedente
de la capital malagueña y fueron
recogidos en la sede de la asociación.
La emoción fue tal que las
lágrimas afloraron en los ojos
de muchas familias que después
de diez meses volvían a ver
a sus pequeños. Otras, las
primerizas, asistían con ilusión
a un verano que indudablemente marcará
el devenir de sus vidas.
“Estos momentos son muy emotivos.
Se nota el cariño, la ilusión
y las ganas de compartir con este
ser humano que se muestra tan indefenso”,
declara el presidente de Amal Esperanza,
Jesús Espinar.
En total, 33 pequeños pasarán
las vacaciones en El Puerto, un granito
de arena entre los casi tres mil que
morarán en Andalucía
y los nueve mil que llegarán
a todas las comunidades españolas.
Muchas de las familias repetirán,
“una fidelidad que se agradece”,
como afirma el presidente de Amal.
La organización ya ha programado
una serie de actividades para que
los chicos saquen provecho de su estancia
en la ciudad. No hay que olvidar que
son los mejores embajadores del Sáhara
Occidental, los que muestran con mayor
rigor la situación de este
pueblo oprimido.
Así, el 8 de julio acudirán
al Ayuntamiento donde el alcalde,
Hernán Díaz, les dará
la bienvenida en nombre de todos los
portuenses, un acto que suele repetirse
por estas fechas.
Dos días después, acudirán
con todas las demás familias
andaluzas a una marcha por la paz
en Sevilla, un acto reivindicativo
que tendrá continuidad el 7
de agosto cuando se concentren frente
al consulado marroquí en Algeciras.
También, a través del
área de Fomento, los pequeños
podrán divertirse en el Centro
de Recursos Ambientales a mediados
del próximo mes.
“La campaña ha ido fenomenal
-confiesa Espinar-, incluso hay bastante
gente que ya quiere acoger a un niño
para el año que viene”.
Esto es una respuesta al incansable
trabajo de Amal Esperanza, que ha
creado una conciencia solidaria entre
buena parte de los vecinos portuenses.
En estos días también
llegará un grupo de once saharauis
con deficiencias psíquicas
que se alojará en las instalaciones
de Afanas. Estos pequeños saharauis
serán evaluados por distintos
especialistas (psicólogos,
pedagogos,...) que detectarán
el tipo de enfermedad y les someterán
a tratamiento para intentar paliar
su minusvalía en la medida
de lo posible. Este proyecto cuenta
con la financiación de Visteon.
Vacaciones en Paz es una campaña
solidaria a la vez que reivindicativa,
que depende del buen hacer y de la
colaboración estrecha entre
distintos colectivos independientes.
Todos unidos con un único fin:
la sonrisa de un niño.
Ya llegará la temible despedida
a finales de agosto. Pero mientras,
quedan dos meses intensos para hacer
ver, tanto a pequeños como
a mayores, que siempre queda una esperanza
para seguir luchando.