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La visita muestra el método
de trabajo para su implantación
en el Sáhara
El Centro de Estimulación Precoz
de la Cruz Roja invitó a conocer
el local a Mamilla, responsable de un
centro de características similares
en el Sáhara, que es quien se
encarga de la atención de los
niños saharauis que comenzaron
sus vacaciones en la ciudad en el mes
de julio gracias a la asociación
Amal Esperanza.
Al centro también asistieron
los niños saharauis que están
recibiendo tratamiento en Afanas, la
responsable de Amal Esperanza, el equipo
de profesionales del centro de la localidad
y el responsable de la Cruz Roja.
Las logopedas, terapeutas y la psicóloga
del centro mostraron su manera de trabajar
con los niños, para que en el
Sáhara se pueda implantar un
sistema similar.
Este año el centro atendió
a 56 niños, aunque en esta época
de vacaciones es difícil mostrar
a Mamilla el método de trabajo,
por eso la invitaron a volver a España
en invierno, para que se quede en torno
a una semana o diez días y pueda
asistir a una sesión. Las sesiones
consisten en trabajar con el niño
la deficiencia detectada en un test
que se le realiza anteriormente, una
media de dos días por semana.
El objetivo es que los padres aprendan
los ejercicios para que en casa puedan
seguir con las terapias.
Los profesionales de este centro saben
que no es fácil la implantación
de su método en el Sáhara,
más cuando las prioridades en
esta zona pasan por cubrir otras necesidades
y cuando los padres no conciben separarse
de sus hijos, una idea totalmente errónea,
porque los familiares son parte de las
terapias.
Mamilla, mediante su traductora Denbe,
una mujer que lleva en la ciudad dos
años, mostró su deseo
por venir a ver esa demostración,
pero quiso trasmitir que los padres
en el Sáhara muchas veces ni
siquiera se dan cuenta de que sus hijos
tienen una deficiencia, y no ven necesarios
los cuidados especiales que ofrece el
centro de esta mujer, que acoge a 170
niños, de diferentes edades y
con deficiencias psíquicas y
físicas. Lo que ocurre es que
hay mucho atraso en cuanto a la valoración
de las patologías de los pacientes,
debido a que los niños no nacen
en hospitales, sino en sus propias casas.
En cambio el Centro de Estimulación
Precoz de la ciudad recibe a los bebés
de cero a cinco años, pero derivan
de la seguridad social. Llegan al centro
con un diagnóstico y es más
fácil comenzar con las terapias,
aunque a veces sólo son bebés
que nacen con alto riesgo o bien prematuros.
Mamilla dejó clara una idea,
y es que en el Sáhara faltan
recursos materiales, porque el equipo
humano existe, aunque no con la formación
y el reciclaje con los que cuentan los
profesionales del centro portuense.
Unos profesionales que el año
pasado asistieron a un campamento del
Sáhara, pero sólo pudieron
observar a varios niños, debido
a la falta de tiempo para actuar.
Mili, representante de Amal Esperanza,
afirma que es un proceso muy lento pero
que es una experiencia que hay que poner
en marcha, para poder ver los resultados,
más cuando las familias portuenses
demuestran su deseo de querer acoger
a estos niños, aunque todavía
sólo vienen para quedarse en
Afanas, un centro que se compromete
a recoger a los niños que vengan
el verano próximo, que será
un grupo distinto, sobre todo para que
puedan recibir una valoración
inicial.
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