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Los 30 niños saharauis ya comparten sus vacaciones con sus hermanos españoles
Un mar de esperanza
   
  
  
Publicada: 29/06/2005
Autor: El Puerto Información
  
  


Ayer Suheia y Manata tuvieron que madrugar. Sus revisiones médicas les obligaron a desperezarse más temprano de lo habitual y aún así, no les importó compartir con este medio algunas impresiones de su viaje desde la ciudad de Dajla donde se encuentran los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Ellas son dos de los 30 niños que pasarán las vacaciones por la paz en la ciudad, una estancia promovida por la asociación Amal Esperanza que vela por un verano solidario y diferente.

Suheia relata cómo llegó la semana pasada y “el viaje se me hizo un poquito largo aunque estuve dormida todo el tiempo”. En El Puerto le recibió su familia de acogida, su madre española Maribel García y sus dos hijos, que “son mayores que yo”. Explica que sólo tiene 12 años aunque no es la primera vez que pisa tierra española, por lo que es toda una experta en el idioma (en los campamentos el castellano se estudia como segundo idioma) y en las costumbres portuenses.

La pequeña desprende ternura en cada una de sus palabras. No duda en decir que de esta localidad le gusta, sobre todo, “el mar” y en los próximas días comenzará a impartir clases de natación. Y es que como apenas conocen el agua, sus madres de acogida comentan que éste es “uno de los pocos aspectos en los que hay que tener cuidado con ellos, ya que al no conocer, no tienen miedo”. Algo que también les ocurre con las alturas e incluso con los coches pues “no huelen el peligro”.

Cambian el lagarto por la tortilla de patatas. Algo que no siempre les gusta a los niños, comenta la madre de Manata, Trinidad Domínguez. “No dudan en probar toda clase de chucherías pero les cuesta acostumbrarse a sabores como el pescado” y recuerda que en su país prescinden de este tipo de alimentos. Aunque tanto Maribel como Trinidad coinciden en que, a la larga, acaban comiendo “bien y de todo. E incluso piden churros, uno de sus manjares favoritos”.

A Suheia y Manata les pierde las tecnologías. Cuando este medio se desplazó hasta la asociación para hablar con ellas, Suheia no paró de mirar el reloj. Su madre de acogida, entre risas, comentó que “les encantan las novelas y ya comienza una de sus preferidas” y Suheia confesó que “me gustan todas”. Otra de sus grandes aficiones es el cine y la música. Trinidad recuerda un comentario de su pequeña, “mamá, ¿puedes poner el volumen un poquito más alto?”.

Saben que volverán a casa a finales de agosto y aunque se van con pena, llegan a su hogar con la alegría lógica de ver a los suyos. Para que la alegría se extensible a su vida, Amal Esperanza lucha por los derechos de estos niños. Para ello, ya preparan dos concentraciones, una en Sevilla y otra en Algeciras para manifestar la situación que vive este pueblo. Ante el consulado de Marruecos, no sólo padres y madres de El Puerto sino de toda Andalucía leerán un manifiesto en el que se expresará el reclamo que se hace desde España, para que el Gobierno tome medidas. Para los niños esta jornada servirá de encuentro con hermanos y primos, distribuidos por toda la comunidad, y también es una forma de entender que ellos “son los mejores embajadores de su tierra”. El problema saharaui no se da sólo en verano sino persiste todo el año, apostilla Trinidad.

Por último, Suheia destaca mil y una cosas positivas de esta localidad pero aún así, “prefiero el clima de mi país”. Y es que no hay nada como estar en casa. Entre miradas vergonzosas, Manata se empieza a soltar. Trinidad desvela el secreto del sonrojo de su cara, “en los campamentos los niños no hablan cuando se reúnen los mayores”, un respeto que no pierden cuando vienen a España pues educación y saber estar no les falta. E incluso se sorprenden de las cantidades ingentes de basura que hay en las calles pues las madres narran que en Dajla, “esto no ocurre, todo se aprovecha”, les llama la atención que la gente tire grandes bolsas de pan, muebles o ropa porque se preguntan “¿mamá, aquí no tienen valor las cosas?”.
  

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fotos: AMAL ESPERANZA
  
  
  
  
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