Los
saharauis que disfrutan del programa
‘Vacacaciones por la paz’
de Amal Esperanza realizaron una
visita al Ayuntamiento, donde
el alcalde los acogió para
ofrecerles palabras de ánimo,
reivindicar la libertad del Sáhara
y ofrecerles un obsequio.
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El alcalde, Hernán
Díaz, acompañado
de la concejal de Bienestar
Social, María del Carmen
Lara, acogió en la
mañana de ayer en el
salón de plenos a los
niños saharauis que
llegan a la ciudad de la mano
de Vacaciones por la paz de
Amal Esperanza.
Este año son 32 niños
los que disfrutan de sus vacaciones
en el municipio y que como
ya es tradición, visitan
la Casa Consistorial en julio.
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Una de las niñas
que llega de los campamentos de refugiados
en el Sáhara leyó un
comunicado en nombre de sus compañeros.
La primera pretensión de esta
niña fue dar las gracias a
todos por la ayuda que reciben para
poder salir del pueblo, “donde
no podemos vivir porque está
ocupado por los marroquíes,
y otros tienen que vivir todo el año
en los campamentos de refugiados,
donde no hay alimentos ni medicamentos”,
relató esta niña como
vivo testimonio de lo que sucede.
En cambio, las comodidades de las
que podrán disfrutar en la
ciudad serán “poder visitar
al médico y conocer a mucha
gente”. Aún así,
quiso dejar patente que “es
difícil vivir así”,
por eso “queremos que no os
olvidéis de nuestro problema,
que no se resuelve trayendo niños,
sino con ayuda para volver”.
Tras este reflejo de la realidad subsaharaiana,
Hernán Díaz agradeció
la bondad de las familias acogedoras
por “esos días de gloria
que dáis a los niños,
frente a ese rey dictatorial que no
abre las puertas de la libertad”.
Díaz expresó sus mejores
deseos con respecto a estos niños
y este pueblo, por eso “espero,
con la ayuda de Alá, vosotros,
y la de Dios, que esto al final se
convierta en un lugar democratizado,
para que tengáis las mismas
posibilidades de libertad que el resto
de Europa y del mundo”.
Además, Díaz quiso recordar
que “llevamos muchos años
peleando por ellos y ofrecemos subvenciones,
pero no podemos dar la caña
y el pez, aunque sí ofrecer
recursos y ayudar a que vuestras libertades
sean una realidad”.
Por último, el primer edil
deseó una buena estancia a
los niños en la ciudad y señaló
que El Puerto es y seguirá
siendo la casa de todos y cada uno
de estos niños.
Por su parte, una de las madres de
acogida e integrante de Amal Esperanza,
Trinidad Domínguez, explicó
que “los que hemos estado allí
no entendemos como pueden vivir, porque
es una zona muy árida y pedregosa”.
Domínguez afirmó que
“la ayuda que recibe este pueblo
es cada vez menor, y sólo da
para una ración de agua y pan”.
Pero cabe recordar que el área
de Bienestar Social colabora con la
asociación Amal Esperanza con
una subvención económica,
que es fija y anual, de 30.000 euros,
cinco millones de las antiguas pesetas.
Finalmente, Díaz y Lara ofrecieron
caramelos y un regalo a cada niño.
Una labor anual
que ve su recompensa en la época
estival
Tras la
recepción del alcalde, Trinidad
Domínguez, vicepresidenta de
Amal Esperanza, indicó que
“este año son 32 niños
más los diez discapacitados
los que vienen a El Puerto”.
Cada familia acoge a uno de estos
niños, por lo tanto, también
son 32 las familias que se solidarizan
con el pueblo saharaui, desde el pasado
16 de junio y hasta finales de agosto.
Los niños “proceden de
los campamentos del sur de Argelia,
que hay cinco, donde puede haber alrededor
de 250.000 personas”, explica
Trini. Aunque ella, que ha estado
de visita en estos campamentos, no
sabe cifrar los niños a Andalucía
llegan unos 3.000 y a toda España
9.000”.
La asociación comienza “a
trabajar en enero para traer a estos
niños, y finaliza en agosto,
pero seguimos trabajando para el año
próximo verano”.