Todavía
existen maestros que nacen con vocación
de enseñar y de ayudar a los
que más lo necesitan por muy
lejos que estén. Dos profesores
del instituto Santo Domingo narran
su viaje hasta el Sáhara.
Salimos
de Madrid aunque tuvimos que hacer
escala en Milán, Argel para,
finalmente, poder llegar a Tinduf”.
Así lo explican los intrépidos
profesores del Santo Domingo Miguel
Ángel Martín (Tecnología)
y Jesús Zafra (Filosofía).
No viajaron solos, un equipo formado
por cinco profesores portuenses viajó
“hasta el otro mundo”,
como lo calificó uno de los
propios profesores, para ayudar a
los demás. Durante aproximadamente
una semana, Miguel Ángel Martín,
Jesús Zafra, Rosario Ortiz
(Santo Domingo), Ángel Navarro
(Mar de Cádiz) y Félix
Cid (Pedro Muñoz Seca) fueron
una auténtica piña en
pro de la educación.
Zafra explica que el sentido de su
aventura comenzó ya el año
pasado cuando el instituto Santo Domingo
hizo efectivo su hermanamiento con
el colegio Víctimas de Swetos,
en los campamentos de refugiados.
“Pensamos que la mejor forma
de conocerlos era en persona y fuimos
hasta allí. Dos alumnas y yo
ya viajamos en abril de 2005, recopilamos
información para diseñar
un proyecto de trabajo y fueron diez
días muy interesantes”,
explica el profesor.
De esta primera andadura nació
su segundo viaje cuyo fundamento fue
el trabajo con el colegio hermanado,
así como con el Centro de Formación
de Profesores recién creado
en Auserd.
La creación
de una biblioteca
El equipo de profesores portuenses
volvió a su ciudad de origen
habiendo creado una biblioteca para
que sea utilizada por todos los colegios
gracias a la mediación de la
asociación de Amal Esperanza
que “fue fundamental”,
así como la subvención
de la Consejería de Educación
por un importe de 10.000 euros. “Hubo
material que tuvimos que comprar allí
y otro fue donado por alumnos de aquí”,
añade Zafra.
Uno de los que puso la parte tecnológica
fue Miguel Ángel Martín,
quien explica que “en el centro
de profesores se ha montado un aula
de informática con nueve ordenadores”,
aunque Martín fue uno de los
primeros en toparse con un problema:
el idioma. Finalmente, y gracias el
esfuerzo de este maestro experto en
las nuevas tecnologías fue
posible. “También teníamos
pretensiones de poner en funcionamiento
Internet” pero por falta de
presupuesto se quedó en el
tintero, siendo ésta una fórmula
de comunicación más
barata que la telefónica y
más segura que el correo. “Queríamos
tener un contacto más fluido
con ellos para poder formarles cuando
volviésemos a España”,
pero en su siguiente expedición
será.
Y es que Zafra deja claro que otro
de los objetivos fue la formación
de los profesores de Tinduf. “Hay
que enseñarlos para que ellos
después también puedan
formar a sus compañeros”,
por este motivo, viajaron profesores
de Educación Física
“una materia casi inexistente
allí para los profesores”
al igual que otras tantas asignaturas.
Sólo
el comienzo...
Para este grupo de profesores vocacionales,
éste viaje sólo fue
el principio. “No dio tiempo
de formar a nadie, por lo que sólo
pudimos sembrar la semilla, así
que queremos que el contacto siga
vivo”, indican los dos profesores.
Entre sus deseos a corto plazo está
que “próximamente venga
una profesora de Auserd a nuestro
centro y que se pueda quedar varias
semanas entre nosotros”, y otro
de sus propósitos es que el
hermanamiento sea global con toda
la provincia de Auserd que cuenta
con seis colegios, “teniendo
en cuenta que en esta ciudad hay ocho
institutos, es posible mediante el
proyecto intercentros”, concluyó
Zafra.