Por Carlos Ruiz Miguel
La "crisis
de los cayucos" constituye, quizá,
la ofensiva más brutal abatida
sobre Canarias. ¿Cuáles
son sus causas? ¿Cómo
hacerle frente?
La "crisis
de los cayucos" tiene dos causas:
una interior y otra exterior. La causa
interior es muy simple: se llama "regularización
de" y su responsable es inequívoco:
el Gobierno Rodríguez y su
ministro Caldera.
Desde el momento en el que nuestro
Gobierno, en lugar de devolver a los
emigrantes ilegales a sus países,
decide "regularizarlos"
para que se queden en el "paraíso"
español, lo único que
hace es alentar a que otros africanos
quieran venir, ya que confían
en que no serán devueltos a
sus países de origen.
La causa exterior
es igualmente simple: Marruecos ha
incumplido el acuerdo sobre repatriación
de emigrantes ilegales de terceros
Estados que firmó en 1992.
La monarquía alauita, al negarse
a repatriar a esos emigrantes que
salían de su suelo, ha provocado
a España el problema de cómo
devolverlos.
Esta causa exterior
se ha agravado por un factor interior:
el lobby pro-marroquí en España
ha inducido a los sucesivos gobiernos
a que entreguen crecientes cantidades
de dinero a Marruecos para "hacer
frente"
a la emigración. De esta suerte,
para la monarquía marroquí
su incumplimiento del acuerdo de 1992,
no sólo no traía sanciones,
sino que merecía el premio
de la entrega de cada vez más
dinero.
Conociendo estas
causas, nadie puede extrañarse
de lo que ahora está pasando.
Si Marruecos recibe dinero por incumplir
el acuerdo de repatriación
que firmó con España,
¿qué Estado africano
va a ser tan
estúpido como para cumplir
gratis sus acuerdos de repatriación?
Si resulta que cumplir con el Derecho
Internacional no da beneficios, pero
incumplir los tratados es una fuente
de ingresos, ¿quien se extraña
de que otros países africanos
sigan el "ejemplo" marroquí?
En esta situación,
el Plan África del Gobierno
Rodríguez, la apertura de embajadas
en Estados negro-africanos y demás
"medidas" son absolutamente
inútiles. La única forma
de que los Estados africanos cumplan
los acuerdos de repatriación
es que aquellos que no lo cumplan
(¡y Marruecos el primero!) sean
condenados y sancionados por ello.
Ahora bien, ¿está el
Gobierno Rodríguez dispuesto
a tomar medidas de represalia contra
Marruecos si persiste en su incumplimiento
del acuerdo de repatriación
de 1992? A mí me parece que
no, a la vista del apoyo de nuestro
Gobierno a la tiranía alauita,
del que es muestra el alineamiento
total con Marruecos en relación
con el acuerdo pesquero firmado con
la Unión Europea para
expoliar la pesca saharaui. La rendición
ante Marruecos como programa de política
exterior nunca antes ha sido de interés
de España. Ahora, tampoco.
Carlos
Ruiz Miguel es Analista del GEES en
el área de Magreb y en temas
de Derecho Constitucional