El
instituto Santo Domingo lleva a cabo
desde hace un par de años un
proyecto de colaboración con
el colegio saharaui Víctimas
de Sweto. Durante la jornada de ayer
los alumnos pudieron acercarse algo
más a su realidad
El instituto
Santo Domingo está hermanado
con el colegio sharaui Víctimas
de Sweto, un proyecto que nació
hace dos años bajo la tutela
de la asociación portuense
Amal Esperanza.
Sectu, una profesora de Zug, el pueblo
donde se encuentra dicho colegio,
pasa unos días en la ciudad.
Es la primera vez que viene a España
y ello le ha permitido dar a conocer
a los estudiantes portuenses su forma
de vida y su forma de educar. Ayer
en el instituto Santo Domingo se preparó
algo tan típico de esta cultura
como el té o los tatuajes de
henna, además de la proyección
en el salón de actos de un
vídeo sobre la visita el pasado
curso del vicedirector del centro,
Jesús Zafra, junto a otros
cuatro profesores, dos del Santo Domingo,
uno del Mar de Cádiz y otro
del Pedro Muñoz Seca.
Bajo un panorama desolador, con edificios
derrumbados y una miseria que hace
sentirse privilegiado por cada uno
de los detalles de la vida cotidiana,
los jóvenes y más tarde
los niños -en una segunda proyección-
pudieron ver cómo es y cómo
funciona una de sus escuelas. Además
de la diferencia entre un colegio
hermanado que recibe ayuda de exterior
y otro que no.
Sectu explica que hasta el momento
los cambios en Víctimas de
Sweto no son muy notables, aunque
el inicio de una biblioteca con libros
de español traídos desde
aquí y otros comprados gracias
a subvenciones suponen un proyecto
muy ilusionante, sobre todo si se
tiene en cuenta que ésta es
la única biblioteca en los
seis colegios de toda la provincia
de Ausered. El otro proyecto en que
se trabaja desde el pasado año
es un aula de informática para
el centro de profesores. Para la próxima
visita, Jesús Zafra adelantó
a los alumnos que quieren pintar el
colegio, muy desmejorado según
se podía ver en el vídeo,
y la construcción de servicios.
Este profesor recuerda que el primer
año, en 2004, fue simplemente
una toma de contacto y éste
bajó hasta los campamentos
de refugiados junto con dos alumnas
del centro.
Este curso ha sido Sectu quien les
ha visitado. La labor de profesores
y alumnos es enormemente agradecida
por esta profesora, quien tras la
proyección dedicó algunas
palabras a los jóvenes. Sectu
agradeció la ayuda prestada
pues “aunque vivimos en el desierto,
nuestras almas no están desiertas”,
dijo en un perfecto español.
A pesar de la distancia y de las gigantescas
diferencias económicas los
alumnos del Santo Domingo tienen en
el pueblo de Zug a algo más
que compañeros.
Jesús Zafra recordó
a los alumnos que a partir de mañana
mismo (por hoy) pueden llevar al centro
alimentos no perecederos tales como
azúcar, aceite y arroz, además
de todo tipo de material escolar para
la escuela. Estos alumnos también
se interesaron sobre la posibilidad
de llevar ropa, y aunque en un primer
momento se les negó -puesto
que en esta partida no se llevará-
los profesores rectificaron, ya que
ellos mismos la llevarán a
la sede de Amal Esperanza, donde sí
que la recogen. El local de esta asociación
solidaria está en la calle
Calvario número 2, a la espalda
del instituto José Luis Tejada.
Los alumnos de Secundaria no suelen
hacer demasiadas preguntas sobre la
forma de vivir del pueblo saharaui.
Sin embargo, según destaca
Sectu -que anteriormente ha estado
en el colegio La Gaviota y en la guardería
El Vaporcito- los más pequeños
sí que preguntan mucho acerca,
por ejemplo, de su vestimenta, su
alimentación o cómo
pueden vivir sin altas tecnologías.
En el caso contrario, cuando los profesores
españoles han ido a los colegios
saharauis la curiosidad está
saciada puesto que la inmensa mayoría
de niños (a partir de 2º
curso) pasan las vacaciones en España,
con las que tienen contacto también
el resto del año. Sectu dice
que para los niños de su país
es un auténtico revulsivo.