27/06/2005
(Diario Sur Digital)
.- Marruecos impide entrar en El Aaiún
a la delegación de parlamentarios
y ONG de AndalucíaLa policía
rodeó el avión en el que
llegó la comitiva y un jefe de
fronteras comunicó la orden gubernamental
a los expedicionarios sin dejarlos pisar
tierra Es la cuarta vez en un mes que
las autoridades alauitas no permiten
el acceso a un grupo de observadores
españoles
Por cuarta vez consecutiva en apenas
un mes las autoridades marroquíes
han impedido la entrada en El Aaiún,
la capital administrativa del Sahara
Occidental, de una delegación
de observadores españoles. Ayer
las 12 personas procedentes de Andalucía,
entre las que se encontraban parlamentarios
de IU y PP, el catedrático de
Derecho Internacional Público
de la Universidad de Málaga,
Alejandro Rodríguez Carrión,
y el de Antropología Social de
la Universidad de Sevilla, Isidoro Moreno,
así como el presidente de la
Asociación de Amigos del Pueblo
Saharaui de Sevilla, Fernando Peraita,
y varios periodistas, vieron frustrada
su intención.
Ésta no era otra que visitar
El Aaiún para supervisar la situación
de los derechos humanos tras las represiones
sufridas el último mes por la
población saharaui por parte
de las autoridades marroquíes.
El avión de la línea regular
Binter procedente de Las Palmas en el
que viajaba la comitiva andaluza tomaba
tierra en el aeropuerto de El Aaiún
a las 13.35, hora española. Pocos
minutos después el capitán
comunicaba por megafonía que
las autoridades marroquíes no
autorizaban la entrada de ninguno de
los integrantes de la delegación
andaluza, y que, por tanto, no podrían
bajar del aparato.
De este modo, agentes de la policía
rodearon el avión y sólo
autorizaron a descender del mismo al
resto del pasaje, integrado por ciudadanos
marroquíes y tres españoles.
Esta vez no había manifestantes
en el aeropuerto, tan sólo algunos
periodistas de la televisión
y la radio cubriendo la llegada. Los
parlamentarios Begoña Chacón
(PP), Ignacio García (IU) y el
secretario general del Sindicato de
Obreros del Campo (SOC), Diego Cañamero,
intentaron, sin éxito, establecer
desde el avión una comunicación
con las autoridades de Marruecos para
pedir explicaciones sobre los motivos
por los que se prohibía la entrada
en El Aaiún a los representantes
andaluces.
Un jefe de la policía de fronteras,
acompañado de un agente de paisano
y un traductor de español, se
acercaron hasta la puerta del avión
para comunicar personalmente a la comitiva
la decisión de las autoridades
de Rabat. «Tengo órdenes
de no autorizarles la entrada en El
Aaiún», dijo el jefe de
fronteras. El diputado de IU Ignacio
García pidió que se les
explicaran los motivos. «Yo sólo
transmito órdenes», respondió
el agente. «Nosotros somos representantes
de los andaluces y esto es un insulto
al pueblo andaluz. Nuestro pueblo acoge
a los parlamentarios marroquíes
con los brazos abiertos», espetó
el diputado.
Tensión creciente
La tensión crecía a medida
que pasaban los minutos. El comandante
del avión, Luis Mena, trataba
de poner orden entre la delegación
andaluza y los periodistas que le acompañaban,
que se agolpaban en la puerta del aparato
pidiendo explicaciones. La tensión
creció aún más
cuando García se dirigió
al responsable policial: «¿Qué
está pasando en este territorio?,
¿es cierto que se está
torturando?», inquirió.
«Yo soy un policía, un
funcionario, de política no hablo»,
replicó alterado el jefe de fronteras.
El líder sindical Diego Cañamero
intervino también en el tira
y afloja para decir que «no entendemos
nada de esto, si no es que no tienen
ustedes cosas que ocultar. En Andalucía
hay 40.000 marroquíes trabajando
en el campo y nuestro sindicato los
defiende, ¿por qué hacen
ustedes esto con nosotros?». El
policía, visiblemente nervioso,
contestó: «No dudamos de
la amistad de España con Marruecos».
Por su parte, el presidente de la Federación
Andaluza de Asociaciones Solidarias
con el Sahara, Francisco Guerrero, fue
más allá y, dirigiéndose
al agente que acompañaba al jefe
de fronteras, le dijo: «¿Conoce
a Aminetou Haydar? -una activista de
los derechos humanos encarcelada y presuntamente
torturada en la Cárcel Negra
de El Aaiún-. Usted no es un
policía, es un torturador, y
va a tener que responder por ello cuando
en este territorio se apliquen los derechos
humanos». El agente no respondió.
Tras una hora y cuarto de infructuoso
diálogo con los responsables
policiales, el comandante anunció
el regreso del avión a Las Palmas
para proceder a la devolución
de la delegación a España.
Ya en el aeropuerto insular la comitiva
fue recibida por el presidente de la
Federación Estatal de Instituciones
Solidarias con el Sahara (Fedisa), Carmelo
Ramírez, y varios periodistas
ante los que García acusó
a los gobiernos español y andaluz
«de complicidad con Marruecos,
por lo que éste tendrá
que dar explicaciones por su actuación».
La visita de esta cuarta delegación
de observadores, al igual que las tres
anteriores -una madrileña, una
catalana y una tercera asturiana-, había
sido desaconsejada por el Ministerio
de Asuntos Exteriores que la calificó
el pasado viernes de «inoportuna»
en estos momentos. Con todo, el departamento
de Moratinos prepara una visita a El
Aaiún, previsiblemente para julio,
de diputados del Congreso que ha sido
pactada con las autoridades marroquíes,
por lo que aconsejó a la delegación
andaluza que desistiera de hacer el
viaje.
No obstante, los integrantes del grupo
andaluz mantuvieron la vista al entender
de que no se trataba de una visita que
afectara a la política exterior,
sino que tenía un claro carácter
solidario y humanitario. Así,
pretendían entrevistarse con
responsables de la delegación
de la ONU en el Sahara Occidental (MINURSO),
con representantes de asociaciones saharauis
de derechos humanos y organizaciones
estudiantiles para obtener información
sobre lo que ha tenido lugar en los
territorios ocupados por Marruecos durante
el último mes.
Diversas protestas
De hecho, en este tiempo el Sahara Occidental
ha sido escenario de manifestaciones
en favor de la autodeterminación
y la independencia. Las protestas comenzaron
el 22 de mayo tras el traslado de un
preso saharaui desde la Cárcel
Negra de El Aaiún a la de Agadir.
La intervención de la policía
marroquí causó numerosos
heridos entre la población saharaui,
que respondió con más
protestas, en las que además
de denunciar la violación de
derechos humanos (detenciones ilegales
y torturas) reclamaron la independencia
del Sahara. La denominada ya 'Intifada
saharaui' se extendió a otras
poblaciones como Bojador, Dakhla (antigua
Villa Cisneros), Smara, e incluso a
las Universidades de Fez, Rabat, Agadir
y Marrakech. El 26 de mayo el presidente
de la República Árabe
Saharaui, Mohamed Abdelazid, exigió
a la ONU que se protegiera a la población
y pidió la creación de
una comisión de investigación
internacional y la presencia en el Sahara
Occidental de observadores y medios
de comunicación.