S. L. / Madrid - Periódico
Diagonal
Cada
año, más de 8.000 niños
refugiados de Tinduf pasan el verano
con familias españolas gracias
a unas 250 asociaciones de Amigos
del Pueblo Saharaui. Pero su actividad
va mucho más allá de
lo humanitario.
DIAGONAL:
¿Cuáles son vuestras
principales líneas de acción?
JOSÉ TABOADA:
Tenemos dos líneas generales.
Una es la humanitaria: ayuda en sanidad,
proyectos de cooperación al
desarrollo (construcción y
equipamiento de escuelas, dispensarios,
huertos para producción agrícola...),
tratamiento de enfermos en las 16
casas que tenemos en España
para atender a saharauis que no pueden
ser tratados en los campamentos o
en Argelia, y el envío de alimentos,
a través de las caravanas “deja
tu huella en el desierto”. La
otra línea, igual de importante,
es la sensibilización: queremos
que no se olvide que existen los campamentos,
que existe un pueblo que lucha y romper
el muro de silencio para que la sociedad
exija al Gobierno de turno que asuma
su responsabilidad histórica,
moral y política y ayude a
los saharauis a decidir libremente
su futuro.
D.: ¿Qué
estáis haciendo para presionar
al Gobierno?
J.T.: Todo tipo
de cosas. Con los granitos que hemos
ido sembrando con charlas, huelgas
de hambre, encierros, recogida de
firmas, manifestaciones, etc., hemos
conseguido que la sociedad tenga un
cierto interés por el Sáhara.
Por eso el Gobierno tiene mucho cuidado
con los pasos que da y camufla su
postura. Habla mucho del derecho de
autodeterminación aunque por
debajo haga otra cosa. Y es que hay
una sociedad vigilante, votante de
izquierda, militante del PSOE, que
estaría muy defraudada si ve
que su partido lleva una política
claramente pro marroquí.
D.: ¿Qué
podemos esperar de esos votantes del
PSOE, muchos de los cuales militan
en asociaciones pro saharauis?
J.T.: Hay gente
en la base del PSOE, no mucha, que
está presionando al Gobierno
para que cambie su política.
En la última Conferencia Política
del PSOE, un grupo de Izquierda Socialista
solicitó que se incluyese en
la declaración final el apoyo
a la autodeterminación saharaui
para comprometer al partido y al Gobierno,
pero la propuesta fue rechazada. El
aparato arrastra con todo: hasta con
Leire Pajín, que fue presidenta
de los Amigos del Pueblo Saharaui
de Benidorm y ahora repite lo que
su ministro.
Siempre hemos
mantenido la independencia de cualquier
partido político, porque nuestro
objetivo es muy sencillo: la autodeterminación
de los saharauis. Y aquí se
admite todo: gente de izquierdas,
de la izquierda radical, de centro
o de derechas. Esto nos ocasiona dificultades,
porque si no tenemos partidos políticos
que nos apoyen tampoco tenemos a los
medios de comunicación, que
están a su servicio. IU siempre
ha estado con nosotros pero tiene
la fuerza que tiene. También
contamos con los sindicatos, la mayoría
de las ONG y el Consejo de la Juventud.
Pero nuestras fuerzas son limitadas
y no podremos hacer nunca movilizaciones
tan fuertes que cambien la política
de un gobierno. Cuando Marruecos presente
el proyecto de autonomía, veremos
si España lo apoya en la ONU,
y si lo hace entonces vamos a hacer
una campaña fuerte contra el
Gobierno.
D.: El
problema quizás radique en
que muchas asociaciones destinan la
mayor parte de sus energías
al trabajo humanitario, en detrimento
de lo político...
J.T.: No, porque
no llegarías a tener una fuerza
política si no empiezas por
los sentimientos. Nosotros sabemos
que de cada diez niños que
vienen a familias españolas,
tres o cuatro familias se quedan ligadas
a la causa política. El proceso
de llegar a la gente al corazón
para luego llegar a la razón
es muy necesario.
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Querella por genocidio
CEAS-Sáhara y otras asociaciones
de juristas y de derechos humanos
han interpuesto en la Audiencia Nacional
una querella criminal contra militares
marroquíes por genocidio y
crímenes contra la población
saharaui. Para ello, durante dos años
y medio han recopilado datos y testimonios
de testigos de 80 casos de desapariciones,
torturas y muertes de saharauis que
en su momento poseían nacionalidad
española. Casualmente el Gobierno
de Zapatero premió en enero
de 2005 con la Gran Cruz de la Orden
de Isabel la Católica a varios
de los acusados, entre ellos al general
Hamidu Laanigri, ex director general
de la Seguridad Nacional, recientemente
cesado por Mohamed VI por su relación
con redes de narcotráfico.